Con éxito comenzó a funcionar desde ayer la primera planta de tratamiento vecinal de aguas servidas en la OTB San Pedro Magisterio construida con 312 mil bolivianos con apoyo de la cooperación de Italia (Friuli). El proyecto recoge 14 mil litros de aguas residuales producidas por 300 familias del barrio y genera cuatro litros de agua purificada por segundo. La iniciativa, se constituye en una de las primeras, para la descontaminación del río Rocha.
El portavoz de la Coordinadora del Agua el año 2000 y representante de la Fundación Abril, Óscar Olivera, informó que el proyecto fue financiado con el aporte de un centavo de euro por cada metro cúbico de agua facturado de los pobladores de Friuli, Italia. Los recursos fueron requeridos por los vecinos y la Fundación fue la intermediaria entre la cooperación y estos.
Con los recursos, la empresa Casalme y el Centro de Voluntariado Internacional (CEVI) construyeron la planta de dos cuerpos. Los trabajos iniciaron el 28 de agosto de 2014 y concluyeron en siete meses. Los vecinos aportaron con la mano de obra comunitaria y la Alcaldía de Sacaba con maquinaria.
El representante del CEVI, Stefano Archidiacono, explicó que la planta opera con un sistema combinado de dos tecnologías: un reactor de flujo anaeróbico ascendiente y un humedal artificial.
En una primera etapa el agua contaminada pasa por un reactor que funciona con lodos y después es transferida a una laguna artificial que purifica las descargas de manera natural con totorales. “Las casi 300 familias ya no van a contaminar el río Rocha ni toda esta franja verde”, señaló. En los próximos tres meses, el agua tratada será utilizada para riego y forestación. La cooperativa de agua será la responsable de su funcionamiento y mantenimiento.
El presidente de la OTB, Víctor Hugo Quisberth, resaltó: “Ésta es la punta del ovillo para recuperar nuestro río Rocha”. Ahora el barrio gestiona la construcción de un pozo de almacenamiento del agua purificada ante la Alcaldía de Sacaba. Por su parte, el vecino Armando Almanza aseguró que la planta “es un granito de arena para descontaminar el río”. Pidió seguir el ejemplo.
GRANDES INVERSIONES VS PEQUEÑAS
El gobierno departamental y la Alcaldía de Sacaba construyen una planta de tratamiento de aguas residuales en El Abra con una inversión de 17,6 millones de bolivianos financiados con la Corporación Andina de Fomento (CAF). Olivera explicó que la planta de la OTB San Pedro Magisterio demuestra que “con poca inversión” es posible aportar a la descontaminación del río Rocha. Instó a replicar el proyecto “pequeño, rápido, eficiente y efectivo” en contraposición a los “megaproyectos” que demandan tiempo y grandes inversiones.
Sunday, April 12, 2015
Para los “Guerreros del agua”, agenda de abril está inconclusa
A 15 años de la Guerra por el Agua que inspiró cambios sociales y políticos en el país, los dirigentes que participaron de la movilización expresaron que la agenda que emergió del conflicto con la premisa de garantizar el acceso a este recurso natural no avanzó. Por el contrario, existen mayores problemas y nuevos objetivos.
Para el dirigente fabril que participó de la movilización de abril de 2000, Óscar Olivera, la agenda “quedó en el “olvido” debido a que no se cumplieron las tareas trazadas. Entre ellas, garantizar el acceso al agua como un bien común y un derecho humano; materializar Misicuni y crear una institucionalidad que permita establecer sistemas alternativos en la gestión del servicio.
Aseguró que la “Guerra del Agua está inconclusa”. Por tal motivo, anunció el relanzamiento de las demandas en los siguientes meses.
Empresa
Sobre Semapa, el portavoz de la Coordinadora del Agua lamentó que después de 15 años la institución “no sea una empresa social, sino política y técnica” que ni siquiera tiene un gerente institucionalizado. A ello se suma la falta de control y fiscalización de la que es objeto. Recordó que “la gente peleó para que la sociedad, no sólo controle Semapa sino que decida sus políticas”. Sin embargo, la representación ciudadana fue anulada por la Alcaldía.
También cuestionó su “estatización” debido a que la población movilizada el 11 de abril del 2000 pidió su autogestión. Pero a pesar de presentar un estatuto para ello, “los que se opusieron en ese entonces fueron el gerente Jorge Alvarado y el sindicato”.
Entretanto, alertó sobre la posibilidad que Cochabamba se convierta en una desierto debido al aumento hasta el 2025 de la población y la pérdida de áreas agrícolas y de recarga hídrica por los loteamientos.
El asambleísta Marco Carrillo observó que la figura de los directores ciudadanos de Semapa, que debían ser elegidos por voto popular para fiscalizar la empresa, ya no existe. Al margen de la “amarga” experiencia de algunos representantes que se vieron implicados en hechos de corrupción dijo que es urgente hacer una “reingeniería” y una autoría a sus gestiones.
Uno de los dirigentes de la Guerra por el Agua y exgerente de Semapa, Jorge Alvarado, defendió su gestión al frente de la empresa. Señaló que “reestructuró” la misma. Además la dejó “saneada y sin deudas”, recuperó el crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para llevar agua al sur y ahorró 1,5 millones de dólares para materializar el proyecto. Sin embargo, “desgraciadamente” después “regresó el mal manejo y la corrupción”.
El gerente actual de Semapa, Raúl Flores, opinó lo contrario. Aseguró que hoy la descentralizada cuenta con un ahorro de más de 70 millones de bolivianos en caja y bancos lo que le permite acceder a créditos. Ponderó que la empresa no es deficitaria y goza de una buena salud financiera desde el 2009. Producto de ello, sus recursos incrementaron de 4 millones de bolivianos en 2000 a 72 millones en 2015. Las mejoras también se materializan en la adquisición de maquinaria por 33,5 millones de bolivianos. A pesar de ello, un tema pendiente radica en la mora por montos económicos no cobrados a los usuarios. En 2015 Semapa estima recuperar 5 de estos millones.
Misicuni
Otro de los representantes de la Coordinadora del Agua, Gonzalo Maldonado, dijo que el proyecto más postergado de la agenda del agua es Misicuni. Indicó que “siempre fue politizado y tuvo dificultades en su administración”.
Recordó que la Asociación de Ingenieros Eméritos realizó una propuesta al presidente Evo Morales para el “salvataje” del megaproyecto. Aseguró que el próximo reto es garantizar las redes de distribución y la forma de administración del agua. Por su parte, Olivera indicó que Misicuni “es un engaño” hasta ahora.
Al respecto, el actual presidente de la Empresa Misicuni Jorge Alvarado culpó a Olivera por no realizar el seguimiento y fiscalización de las obras del megaproyecto. Observó que el túnel debía construirse en no más de cuatro años; sin embargo inició en 1997 y concluyó en 2005. Además, en 2009 se firmó el contrato para el inicio de la presa de 120 metros de altura que tampoco fiscalizó el dirigente fabril.
“Dónde estuvo Olivera, por qué no hizo la fiscalización”, cuestionó. Siguió: “La agenda ha fracasado porque Olivera lejos de darle continuidad se dedicó a viajar por todo el mundo utilizando el nombre de la Coordinadora del Agua”.
Otra de las figuras visibles de la coordinadora y actual asesor de la Región Metropolitana Kanata, Omar Fernández, enfatizó: “Hay dificultades, tal vez se han cometido errores, hay que reconocer (…) pero una cosa es terminar con la represa Misicuni y otra es cómo se administrará el agua”. Señaló que todavía se desconoce cómo se administrará. Además, dijo que no se cuenta con redes para llevar agua potable y riego de Misicuni.
Afirmó que la agenda se cumple “lentamente”. También resaltó los adelantos normativos incluidos en la Constitución Política del Estado, ya que garantizan el acceso universal al agua.
MISICUNI
El megaproyecto no fue debidamente fiscalizado y su construcción, para dotar de agua a la región metropolitana, ha superado todos los plazos establecidos
APUNTES
MOVILIZACIÓN
La primera movilización que paralizó la ciudad se registró entre el 11 y 13 de enero de 2000. La misma fue convocada por la Coordinadora del Agua, la cual se fundó el 12 noviembre de 1999 ante la privatización del servicio de suministro de agua en Cochabamba por parte de la transnacional Bechtel y Aguas del Tunari. Las primeras movilizaciones contaron con la participación de los transportistas, regantes y trabajadores fabriles.
CONSULTA POPULAR
El 26 de marzo de 2000 la Coordinadora del Agua llevó a cabo una consulta popular que determinó la salida de Aguas del Tunari y la reformulación de la Ley de Aguas 2029. La misma privatizaba el servicio de agua. Cerca de 50.000 personas participaron de la consulta. La Coordinadora estableció seis preguntas a la población. Entre ellas, sobre si estaba de acuerdo con expulsar a Aguas del Tunari y materializar el Proyecto Múltiple Misicuni.
BATALLA FINAL
Entre el 4 y 11 de abril de 2000 y convocados por la Coordinadora del Agua, cientos de personas se volcaron a las calles para tomar en un inicio la plaza 14 de septiembre. En el conflicto participaron universitarios, campesinos, trabajadores de Manaco, fabriles, regantes, comités de agua y transportistas. Todos fueron reprimidos por la Policía . El saldo fue el siguiente: un muerto, Víctor Hugo Daza y 400 heridos.
ANUNCIAN CUMBRE PARA VALIDAR DEMANDAS Y ANALIZAR PROBLEMAS
Retoman agenda del agua y resaltan logros de abril
El responsable de la Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Luis Salazar, anunció que el gobierno departamental pondrá a consideración de la población una agenda que incorpore los problemas sin solución en el área hídrica. También retomará las demandas pendientes de las jornadas de abril de 2000.
La misma contempla atender problemas como el déficit de agua, la contaminación, la degradación de las cuencas y la percepción de la población sobre la conflictividad del agua. “Plantea un cambio fundamental en la relación de la sociedad con el agua”, afirmó.
La Gobernación prepara la documentación y los instrumentos para ponerla a consideración de la población. Tras ello iniciará un proceso de socialización, análisis y complementación con diferentes sectores sociales. El plazo para su elaboración es de un mes y medio. Aseguró que la misma “no será una agenda de la Gobernación”; sino una construida colectivamente con la gente.
Cumbre
Varias organizaciones planifican realizar una Cumbre del Agua a mediados de mayo. En ella participarán los actores relacionados con la temática. “Vamos a ver que sea una metodología y un procedimiento que nos permita en el lapso de unos dos días tener aprobada esta agenda por Cochabamba”, señaló. La misma recogerá la agenda del agua de las jornadas de abril de 2000.
Uno de los primeros puntos a tratar será: la convivencia de las personas y su relación con el agua. “No es suficiente tener recursos y capacidades técnicas, necesitamos una visión diferente de la sociedad en relación a cómo convivir con el agua como parte de la naturaleza”, dijo el funcionario.
La Gobernación se acercará a todas las instancias académicas, sociales y profesionales para que “conozcan la propuesta, la complementen y ojalá en la cumbre la refrenden y la firmen como un desafío de Cochabamba”.
La Guerra por el Agua también es recordada por la muerte de Víctor Hugo Daza (17) y por las 400 personas que resultaron heridas. A 15 años del conflicto, los participantes de la jornada aseguraron que la “guerra valió la pena”.
Uno de los denominados “guerreros del agua”, Marcelo Rojas, más conocido como “El Banderas” durante las movilizaciones y actual jefe de Infraestructura de Semapa, recordó con mucho dolor los acontecimientos de abril.
Aseguró que sintieron la muerte de Daza presuntamente a causa de un francotirador y de Antonio Rodríguez, llamado “El Campanas”, quien fue encontrado muerto cerca de la Catedral. A pesar de ello y la agenda inconclusa enfatizó en que “valió la pena”.
Dijo que aún resta trabajar interinstitucionalmente “para que las muertes no sean en vano”. Señaló que la guerra recién empieza debido a que “hay que llegar con agua para todos”.
Otro de los guerreros, Boris Ríos, argumentó que con el hecho histórico los bolivianos se dieron cuenta que la política no sólo consiste en emitir el voto sino en organizarse en las calles. Además, supuso un cambio político y social para el país. A pesar que la agenda no está concluida, instó a recuperarla colectivamente.
Logros
Para el presidente de Misicuni, Jorge Alvarado, el principal logro de las movilizaciones de abril fue haber marcado “el inicio del fin del modelo económico neoliberal”. Entretanto, el asesor de la Región Metropolitana, Omar Fernández, resaltó que el pueblo logró frenar el despojo de los recursos naturales además de “expulsar” a Aguas del Tunari. Para el vocero de la Coordinadora del Agua, Óscar Olivera, el resultado económico de las movilizaciones radicó en que después “ningún bien común se privatizó en Bolivia”. En términos políticos “la gente demostró que es posible imponer a los de arriba una agenda cuando se afectan los intereses del pueblo”.
Pedidos
2000
La solución del déficit de agua era una prioridad hace 15 años en la región.
2015
Hoy en día además de la falta de agua existen otros problemas como la contaminación del agua.
"La agenda de abril de 2000 ha fracasado porque Olivera, lejos de darle continuidad, se dedicó a viajar utilizando la Coordinadora"
JORGE ALVARADO | PARTE DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
"Lastimosamente la agenda quedó en el olvido, no se pudo recomponer. Pero la próxima semana relanzaremos nuevamente ésta"
ÓSCAR OLIVERA | VOCERO DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
"15 años después, la Guerra por el Agua valió la pena (...) Lo único que falta es trabajar con la población para que no sea en vano."
MARCELO ROJAS | “EL BANDERAS”, UN GUERRERO DE ABRIL DE 2000
"Todavía no se logró cumplir la agenda del agua (...) Lo más postergado es el proyecto Misicuni. Es una agenda inconclusa."
GONZALO MALDONADO | MIEMBRO DE LA COORDINADORA DEL AGUA
"No es un fracaso. Se ha cumplido y avanzado, pero falta mucho (...) Falta mayor agresividad de la Gobernación y Gobierno"
OMAR FERNÁNDEZ | DIRIGENTE DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
Para el dirigente fabril que participó de la movilización de abril de 2000, Óscar Olivera, la agenda “quedó en el “olvido” debido a que no se cumplieron las tareas trazadas. Entre ellas, garantizar el acceso al agua como un bien común y un derecho humano; materializar Misicuni y crear una institucionalidad que permita establecer sistemas alternativos en la gestión del servicio.
Aseguró que la “Guerra del Agua está inconclusa”. Por tal motivo, anunció el relanzamiento de las demandas en los siguientes meses.
Empresa
Sobre Semapa, el portavoz de la Coordinadora del Agua lamentó que después de 15 años la institución “no sea una empresa social, sino política y técnica” que ni siquiera tiene un gerente institucionalizado. A ello se suma la falta de control y fiscalización de la que es objeto. Recordó que “la gente peleó para que la sociedad, no sólo controle Semapa sino que decida sus políticas”. Sin embargo, la representación ciudadana fue anulada por la Alcaldía.
También cuestionó su “estatización” debido a que la población movilizada el 11 de abril del 2000 pidió su autogestión. Pero a pesar de presentar un estatuto para ello, “los que se opusieron en ese entonces fueron el gerente Jorge Alvarado y el sindicato”.
Entretanto, alertó sobre la posibilidad que Cochabamba se convierta en una desierto debido al aumento hasta el 2025 de la población y la pérdida de áreas agrícolas y de recarga hídrica por los loteamientos.
El asambleísta Marco Carrillo observó que la figura de los directores ciudadanos de Semapa, que debían ser elegidos por voto popular para fiscalizar la empresa, ya no existe. Al margen de la “amarga” experiencia de algunos representantes que se vieron implicados en hechos de corrupción dijo que es urgente hacer una “reingeniería” y una autoría a sus gestiones.
Uno de los dirigentes de la Guerra por el Agua y exgerente de Semapa, Jorge Alvarado, defendió su gestión al frente de la empresa. Señaló que “reestructuró” la misma. Además la dejó “saneada y sin deudas”, recuperó el crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para llevar agua al sur y ahorró 1,5 millones de dólares para materializar el proyecto. Sin embargo, “desgraciadamente” después “regresó el mal manejo y la corrupción”.
El gerente actual de Semapa, Raúl Flores, opinó lo contrario. Aseguró que hoy la descentralizada cuenta con un ahorro de más de 70 millones de bolivianos en caja y bancos lo que le permite acceder a créditos. Ponderó que la empresa no es deficitaria y goza de una buena salud financiera desde el 2009. Producto de ello, sus recursos incrementaron de 4 millones de bolivianos en 2000 a 72 millones en 2015. Las mejoras también se materializan en la adquisición de maquinaria por 33,5 millones de bolivianos. A pesar de ello, un tema pendiente radica en la mora por montos económicos no cobrados a los usuarios. En 2015 Semapa estima recuperar 5 de estos millones.
Misicuni
Otro de los representantes de la Coordinadora del Agua, Gonzalo Maldonado, dijo que el proyecto más postergado de la agenda del agua es Misicuni. Indicó que “siempre fue politizado y tuvo dificultades en su administración”.
Recordó que la Asociación de Ingenieros Eméritos realizó una propuesta al presidente Evo Morales para el “salvataje” del megaproyecto. Aseguró que el próximo reto es garantizar las redes de distribución y la forma de administración del agua. Por su parte, Olivera indicó que Misicuni “es un engaño” hasta ahora.
Al respecto, el actual presidente de la Empresa Misicuni Jorge Alvarado culpó a Olivera por no realizar el seguimiento y fiscalización de las obras del megaproyecto. Observó que el túnel debía construirse en no más de cuatro años; sin embargo inició en 1997 y concluyó en 2005. Además, en 2009 se firmó el contrato para el inicio de la presa de 120 metros de altura que tampoco fiscalizó el dirigente fabril.
“Dónde estuvo Olivera, por qué no hizo la fiscalización”, cuestionó. Siguió: “La agenda ha fracasado porque Olivera lejos de darle continuidad se dedicó a viajar por todo el mundo utilizando el nombre de la Coordinadora del Agua”.
Otra de las figuras visibles de la coordinadora y actual asesor de la Región Metropolitana Kanata, Omar Fernández, enfatizó: “Hay dificultades, tal vez se han cometido errores, hay que reconocer (…) pero una cosa es terminar con la represa Misicuni y otra es cómo se administrará el agua”. Señaló que todavía se desconoce cómo se administrará. Además, dijo que no se cuenta con redes para llevar agua potable y riego de Misicuni.
Afirmó que la agenda se cumple “lentamente”. También resaltó los adelantos normativos incluidos en la Constitución Política del Estado, ya que garantizan el acceso universal al agua.
MISICUNI
El megaproyecto no fue debidamente fiscalizado y su construcción, para dotar de agua a la región metropolitana, ha superado todos los plazos establecidos
APUNTES
MOVILIZACIÓN
La primera movilización que paralizó la ciudad se registró entre el 11 y 13 de enero de 2000. La misma fue convocada por la Coordinadora del Agua, la cual se fundó el 12 noviembre de 1999 ante la privatización del servicio de suministro de agua en Cochabamba por parte de la transnacional Bechtel y Aguas del Tunari. Las primeras movilizaciones contaron con la participación de los transportistas, regantes y trabajadores fabriles.
CONSULTA POPULAR
El 26 de marzo de 2000 la Coordinadora del Agua llevó a cabo una consulta popular que determinó la salida de Aguas del Tunari y la reformulación de la Ley de Aguas 2029. La misma privatizaba el servicio de agua. Cerca de 50.000 personas participaron de la consulta. La Coordinadora estableció seis preguntas a la población. Entre ellas, sobre si estaba de acuerdo con expulsar a Aguas del Tunari y materializar el Proyecto Múltiple Misicuni.
BATALLA FINAL
Entre el 4 y 11 de abril de 2000 y convocados por la Coordinadora del Agua, cientos de personas se volcaron a las calles para tomar en un inicio la plaza 14 de septiembre. En el conflicto participaron universitarios, campesinos, trabajadores de Manaco, fabriles, regantes, comités de agua y transportistas. Todos fueron reprimidos por la Policía . El saldo fue el siguiente: un muerto, Víctor Hugo Daza y 400 heridos.
ANUNCIAN CUMBRE PARA VALIDAR DEMANDAS Y ANALIZAR PROBLEMAS
Retoman agenda del agua y resaltan logros de abril
El responsable de la Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Luis Salazar, anunció que el gobierno departamental pondrá a consideración de la población una agenda que incorpore los problemas sin solución en el área hídrica. También retomará las demandas pendientes de las jornadas de abril de 2000.
La misma contempla atender problemas como el déficit de agua, la contaminación, la degradación de las cuencas y la percepción de la población sobre la conflictividad del agua. “Plantea un cambio fundamental en la relación de la sociedad con el agua”, afirmó.
La Gobernación prepara la documentación y los instrumentos para ponerla a consideración de la población. Tras ello iniciará un proceso de socialización, análisis y complementación con diferentes sectores sociales. El plazo para su elaboración es de un mes y medio. Aseguró que la misma “no será una agenda de la Gobernación”; sino una construida colectivamente con la gente.
Cumbre
Varias organizaciones planifican realizar una Cumbre del Agua a mediados de mayo. En ella participarán los actores relacionados con la temática. “Vamos a ver que sea una metodología y un procedimiento que nos permita en el lapso de unos dos días tener aprobada esta agenda por Cochabamba”, señaló. La misma recogerá la agenda del agua de las jornadas de abril de 2000.
Uno de los primeros puntos a tratar será: la convivencia de las personas y su relación con el agua. “No es suficiente tener recursos y capacidades técnicas, necesitamos una visión diferente de la sociedad en relación a cómo convivir con el agua como parte de la naturaleza”, dijo el funcionario.
La Gobernación se acercará a todas las instancias académicas, sociales y profesionales para que “conozcan la propuesta, la complementen y ojalá en la cumbre la refrenden y la firmen como un desafío de Cochabamba”.
La Guerra por el Agua también es recordada por la muerte de Víctor Hugo Daza (17) y por las 400 personas que resultaron heridas. A 15 años del conflicto, los participantes de la jornada aseguraron que la “guerra valió la pena”.
Uno de los denominados “guerreros del agua”, Marcelo Rojas, más conocido como “El Banderas” durante las movilizaciones y actual jefe de Infraestructura de Semapa, recordó con mucho dolor los acontecimientos de abril.
Aseguró que sintieron la muerte de Daza presuntamente a causa de un francotirador y de Antonio Rodríguez, llamado “El Campanas”, quien fue encontrado muerto cerca de la Catedral. A pesar de ello y la agenda inconclusa enfatizó en que “valió la pena”.
Dijo que aún resta trabajar interinstitucionalmente “para que las muertes no sean en vano”. Señaló que la guerra recién empieza debido a que “hay que llegar con agua para todos”.
Otro de los guerreros, Boris Ríos, argumentó que con el hecho histórico los bolivianos se dieron cuenta que la política no sólo consiste en emitir el voto sino en organizarse en las calles. Además, supuso un cambio político y social para el país. A pesar que la agenda no está concluida, instó a recuperarla colectivamente.
Logros
Para el presidente de Misicuni, Jorge Alvarado, el principal logro de las movilizaciones de abril fue haber marcado “el inicio del fin del modelo económico neoliberal”. Entretanto, el asesor de la Región Metropolitana, Omar Fernández, resaltó que el pueblo logró frenar el despojo de los recursos naturales además de “expulsar” a Aguas del Tunari. Para el vocero de la Coordinadora del Agua, Óscar Olivera, el resultado económico de las movilizaciones radicó en que después “ningún bien común se privatizó en Bolivia”. En términos políticos “la gente demostró que es posible imponer a los de arriba una agenda cuando se afectan los intereses del pueblo”.
Pedidos
2000
La solución del déficit de agua era una prioridad hace 15 años en la región.
2015
Hoy en día además de la falta de agua existen otros problemas como la contaminación del agua.
"La agenda de abril de 2000 ha fracasado porque Olivera, lejos de darle continuidad, se dedicó a viajar utilizando la Coordinadora"
JORGE ALVARADO | PARTE DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
"Lastimosamente la agenda quedó en el olvido, no se pudo recomponer. Pero la próxima semana relanzaremos nuevamente ésta"
ÓSCAR OLIVERA | VOCERO DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
"15 años después, la Guerra por el Agua valió la pena (...) Lo único que falta es trabajar con la población para que no sea en vano."
MARCELO ROJAS | “EL BANDERAS”, UN GUERRERO DE ABRIL DE 2000
"Todavía no se logró cumplir la agenda del agua (...) Lo más postergado es el proyecto Misicuni. Es una agenda inconclusa."
GONZALO MALDONADO | MIEMBRO DE LA COORDINADORA DEL AGUA
"No es un fracaso. Se ha cumplido y avanzado, pero falta mucho (...) Falta mayor agresividad de la Gobernación y Gobierno"
OMAR FERNÁNDEZ | DIRIGENTE DE LA COORDINADORA DEL AGUA EN 2000
El agua potable todavía es un lujo
La falta de agua en los barrios más alejados de la ciudad sigue siendo un problema a 15 años de la Guerra por el Agua. Aunque la histórica movilización perdura en el recuerdo de la población como una de las mayores conquistas, que puso fin al auge del modelo neoliberal y derivó en la expulsión de la transnacional estadounidense Bechtel que pretendía a través de la empresa Aguas del Tunari privatizar el agua, el acceso al servicio sigue siendo un lujo.
El gerente del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), Raúl Flores, informó que la cobertura de agua hasta diciembre de 2014 alcanzó el 54,65 por ciento. Ello representa 70.207 conexiones con una tasa de crecimiento de 0,1 por ciento. En 2000, la empresa tenía 50.906 conexiones, lo cual significa un incremento de 19.301 instalaciones en 15 años.
A pesar que una de las premisas de las jornadas de abril, que dejaron como saldo un muerto y 400 heridos, fue garantizar el derecho al recurso natural, Semapa sólo brinda el servicio a 86.777 usuarios de las zonas norte, central, este y oeste.
Debido al déficit de agua y la poca disponibilidad de fuentes, Semapa raciona la distribución por días y horas. Actualmente, la empresa de servicios básicos capta agua de las represas de Wara Wara, Chungara y de los campos de pozos de Vinto y El Paso. Adicionalmente, recibe 250 litros por segundo de Misicuni. Se estima que el volumen para atender la demanda de los usuarios es de 900 a 1.000 litros por segundo. “En ningún sector hay agua las 24 horas”, dijo Flores. Para mitigar la deficiencia, algunos edificios de la zona norte llenan sus tanques con agua de cisternas.
A ello se suma que Cochabamba es el único municipio donde el cobro del agua se realiza de acuerdo con cuatro categorías: R1, R2, R3, R4. La tarifa básica del metro cúbico, en la primera categoría es de 36 bolivianos; la segunda 49, la tercera 65 y la cuarta 93. Cuando se consume más de 12 metros cúbicos se cancela el excedente.
Barrios del sur
En la zona sur, la población espera a los carros cisternas con turriles, baldes y tanques en sus puertas desde las 6:00. El proveedor de agua Valentín Acuña,señaló que los precios del recurso varían de acuerdo a la distancia. El turril cuesta 6 bolivianos en zonas accesibles y hasta 10 en alejadas.
Una pobladora de Uspha Uspha, Bertha Encinas, contó casi resignada que se abastece de cisternas desde hace 23 años. Dijo que la gente debido a su pobreza incluso compra medio turril para cubrir su necesidad.
Otra vecina, Deysi Torrico, expresó que cada día compra siete turriles del “aguatero”. Aseguró que el agua llega con bichos y contaminada. Como resultado los niños sufren enfermedades gástricas y dérmicas como diarreas y sarnas. A ello se suma que a veces “el agua no abastece” y los pobladores deben salir a buscarla hasta la ciudad.
El precio del agua varía según la zona. Una cisterna con 13.000 litros cuesta 130 bolivianos en la zona central y norte; 150 en Valle Hermoso; 180, en el kilómetro nueve de la avenida Petrolera y superara los 200 a partir del kilómetro 11.
Flores aseguró que el proyecto Agua para el Sur con una inversión de 94 millones de bolivianos ya inició. El plan beneficiará a 64 OTB y 45.975 vecinos de los distritos 8 y 9. Se tiene previsto realizar 9,195 acometidas. Asimismo, la línea de aducción para llevar las aguas de Misicuni al sur está en plena ejecución. La meta es concluir la obra en octubre.
Cooperativas
De acuerdo con la fundación Aguatuya, ante la falta de cobertura total de agua, cerca del 50 por ciento de la población recurre a sistemas alternativos de aprovisionamiento. Entre ellos sistemas de autogestión como comités o cooperativas de agua.
La “inequidad hídrica” se traduce en que los ciudadanos pagan entre 1 y 30 bolivianos por metro cúbico de agua. “Irónicamente”, los barrios periféricos cancelan las tarifas más altas. Estiman que una familia gasta el 15 por ciento de sus ingresos mensuales en agua. La situación es crítica puesto que mientras algunas personas consumen 250 litros por día, otras tienen que conformarse con 40.
El investigador de la fundación Swisscontact, Juan Cabrera, informó que el 78 por ciento del agua que se consume en el eje metropolitano proviene de las cooperativas de agua también denominadas Operadores Locales a Pequeña Escala (Olpes). El panorama se complica puesto que el 80 por ciento del líquido que se consume en Cochabamba no es potable y el 90 está contaminado.
Cabrera informó que las Olpes operan como cooperativas, asociaciones y OTB. Sin embargo, se desconoce cuántas hay. De acuerdo a sus investigaciones, hasta el 2013, existían 143 OTB en Quillacollo.
Respecto a costos, las Olpes cobran hasta 1 boliviano el metro cúbico de agua. Además no racionan el recurso y tampoco son sujetos de control o regulación. Según fuentes que prefirieron guardar su nombre en reserva se conoce que a pesar de garantizar el acceso al agua éstas empoderan a los dirigentes y barrios que ejercen todo tipo de presión a cambio de dotar el líquido elemento.
Misicuni
En los últimos 60 años, el proyecto Múltiple Misicuni se ha convertido en la esperanza de los cochabambinos para dotarse de agua. A pesar de ello, está inconcluso. El presidente de la empresa, Jorge Alvarado, aseguró que la presa de 120 metros de altura tiene un 60 por ciento de avance y será concluida en diciembre de 2015. A inicios de 2016 comenzará a acumular agua para entrar en operación. Señaló que resta por concluir la cara de concreto, el vertedero, las inyecciones de plinto y el túnel de desvío.
Por su parte, el asesor de la Gestión y Desarrollo de la Región Metropolitana, Omar Fernández, aseguró que la crisis del agua golpeó con fuerza a los municipios de alta vocación productiva.
RESULTADOS DE DIAGNÓSTICO SE MANTIENEN
Mucha del agua que se consume no es potable
En 30 años, los diagnósticos que realiza el Centro de Aguas de Saneamiento Ambiental (Caasa) se repiten. Los mismos muestran que la calidad del agua aún no es potable porque persisten los problemas de salinidad, la presencia de materia orgánica, la concentración elevada de calcio dureza y la contaminación microbiológica por bacterias, informó la directora de Caasa, Ana María Romero.
Asimismo, Romero explicó que los contaminantes del agua tienden a aumentar por los procesos de industrialización, el uso de agroquímicos y de substancias químicas.
“Las políticas gubernamentales y proyectos tienden a priorizar la cantidad de agua, pero no la mejora de su calidad”, añadió. Resaltó la importancia de generar planes de seguridad del uso, distribución, rehusó y descarte final de las aguas en función al desarrollo y cuidado de los ecosistemas.
El investigador de la fundación Swisscontact, Juan Cabrera, dijo que las Olpes potabilizan el agua a través de filtros. Entretanto, otras echan cloro directamente al pozo. En Quillacollo, la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado distribuye el agua sin tratar. “Me atrevo a decir que el 80 por ciento de agua que se consume en Cochabamba es de mala calidad”, aseveró.
OPINAN LOS ACTORES
BERTHA ENCINAS, VECINA USHPA USHPA
“Vivo hace 23 años acá, no tengo agua”
Cada mes cargo agua a mi tanque y turriles del carro cisterna. Eso me cuesta 190 bolivianos. No tengo red de agua. Siempre nos dicen que va a venir el agua pero nunca llega, ni el alcantarillado. Vivo acá hace 23 años y no tengo red de agua potable. Cada día, el cisterna viene para repartir agua en turriles (…) La gente se agarra hasta medio turrilcito. Qué van hacer, si no tienen plata de dónde van a sacar (…) Nos dicen que el agua es garantizada, no tenemos otra alternativa.
DEYSI TORRICO, VECINA USHPA USHPA
“Agua de cisterna viene con bichos”
El turril cuesta seis bolivianos, antes costaba cinco, pero cuando compramos agua viene con bichos. Como tengo hijos pequeños tengo que hacer hervir más. A los chicos a veces les da diarrea, a veces vomitan con eso o sarnitas a los pequeños más que todo. Yo compro todos los días, tengo un tanque de cuatros turriles y me dura un mes para nueve personas. Ahorro agua: con el agua de lluvia lavo la ropa (…) Sufrimos de agua. Nos dicen que va a llegar agua pero no pasa nunca.
VALENTIN ACUÑA, AGUATERO
“El precio varía por la distancia”
Turrileamos los cisternas, en la mañana por ejemplo el turril cuesta 6 bolivianos. Más arriba es a ocho o siete (…) La gente nos pide mínimo un turril y hasta siete agarran. El precio del agua varía de acuerdo a la distancia. Puede llegar a 200 bolivianos o más quizás (13 mil litros). De acuerdo al sector y cuan accidentado está. Si es feíto, otro precio es. La zona sud es la que requiere más. Hay OTB que tienen proyectos de agua, reciben en su tanque y luego las distribuyen, pero el grueso de la población accede al cisterna.
JUAN CABRERA, SWISSCONTACT
“El 78 % de agua proviene de Olpes”
El 78 por ciento del agua que se consume en Cochabamba metropolitana, me animo a decir, es de Olpes y un 80 por ciento es agua no potable. Hay un gran problema porque la gente en general no conoce la diferencia entre agua potable y no potable. Se sabe que la potabilización es un proceso físico que permite dar condiciones de consumo al agua (…) En estas aguas se ha encontrado plomo y heces fecales. Además, la zona norte, sur, Quillacollo, Sacaba, Tiquipaya, Vinto, Sipe Sipe tienen alcantarillado malísimo.
El gerente del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), Raúl Flores, informó que la cobertura de agua hasta diciembre de 2014 alcanzó el 54,65 por ciento. Ello representa 70.207 conexiones con una tasa de crecimiento de 0,1 por ciento. En 2000, la empresa tenía 50.906 conexiones, lo cual significa un incremento de 19.301 instalaciones en 15 años.
A pesar que una de las premisas de las jornadas de abril, que dejaron como saldo un muerto y 400 heridos, fue garantizar el derecho al recurso natural, Semapa sólo brinda el servicio a 86.777 usuarios de las zonas norte, central, este y oeste.
Debido al déficit de agua y la poca disponibilidad de fuentes, Semapa raciona la distribución por días y horas. Actualmente, la empresa de servicios básicos capta agua de las represas de Wara Wara, Chungara y de los campos de pozos de Vinto y El Paso. Adicionalmente, recibe 250 litros por segundo de Misicuni. Se estima que el volumen para atender la demanda de los usuarios es de 900 a 1.000 litros por segundo. “En ningún sector hay agua las 24 horas”, dijo Flores. Para mitigar la deficiencia, algunos edificios de la zona norte llenan sus tanques con agua de cisternas.
A ello se suma que Cochabamba es el único municipio donde el cobro del agua se realiza de acuerdo con cuatro categorías: R1, R2, R3, R4. La tarifa básica del metro cúbico, en la primera categoría es de 36 bolivianos; la segunda 49, la tercera 65 y la cuarta 93. Cuando se consume más de 12 metros cúbicos se cancela el excedente.
Barrios del sur
En la zona sur, la población espera a los carros cisternas con turriles, baldes y tanques en sus puertas desde las 6:00. El proveedor de agua Valentín Acuña,señaló que los precios del recurso varían de acuerdo a la distancia. El turril cuesta 6 bolivianos en zonas accesibles y hasta 10 en alejadas.
Una pobladora de Uspha Uspha, Bertha Encinas, contó casi resignada que se abastece de cisternas desde hace 23 años. Dijo que la gente debido a su pobreza incluso compra medio turril para cubrir su necesidad.
Otra vecina, Deysi Torrico, expresó que cada día compra siete turriles del “aguatero”. Aseguró que el agua llega con bichos y contaminada. Como resultado los niños sufren enfermedades gástricas y dérmicas como diarreas y sarnas. A ello se suma que a veces “el agua no abastece” y los pobladores deben salir a buscarla hasta la ciudad.
El precio del agua varía según la zona. Una cisterna con 13.000 litros cuesta 130 bolivianos en la zona central y norte; 150 en Valle Hermoso; 180, en el kilómetro nueve de la avenida Petrolera y superara los 200 a partir del kilómetro 11.
Flores aseguró que el proyecto Agua para el Sur con una inversión de 94 millones de bolivianos ya inició. El plan beneficiará a 64 OTB y 45.975 vecinos de los distritos 8 y 9. Se tiene previsto realizar 9,195 acometidas. Asimismo, la línea de aducción para llevar las aguas de Misicuni al sur está en plena ejecución. La meta es concluir la obra en octubre.
Cooperativas
De acuerdo con la fundación Aguatuya, ante la falta de cobertura total de agua, cerca del 50 por ciento de la población recurre a sistemas alternativos de aprovisionamiento. Entre ellos sistemas de autogestión como comités o cooperativas de agua.
La “inequidad hídrica” se traduce en que los ciudadanos pagan entre 1 y 30 bolivianos por metro cúbico de agua. “Irónicamente”, los barrios periféricos cancelan las tarifas más altas. Estiman que una familia gasta el 15 por ciento de sus ingresos mensuales en agua. La situación es crítica puesto que mientras algunas personas consumen 250 litros por día, otras tienen que conformarse con 40.
El investigador de la fundación Swisscontact, Juan Cabrera, informó que el 78 por ciento del agua que se consume en el eje metropolitano proviene de las cooperativas de agua también denominadas Operadores Locales a Pequeña Escala (Olpes). El panorama se complica puesto que el 80 por ciento del líquido que se consume en Cochabamba no es potable y el 90 está contaminado.
Cabrera informó que las Olpes operan como cooperativas, asociaciones y OTB. Sin embargo, se desconoce cuántas hay. De acuerdo a sus investigaciones, hasta el 2013, existían 143 OTB en Quillacollo.
Respecto a costos, las Olpes cobran hasta 1 boliviano el metro cúbico de agua. Además no racionan el recurso y tampoco son sujetos de control o regulación. Según fuentes que prefirieron guardar su nombre en reserva se conoce que a pesar de garantizar el acceso al agua éstas empoderan a los dirigentes y barrios que ejercen todo tipo de presión a cambio de dotar el líquido elemento.
Misicuni
En los últimos 60 años, el proyecto Múltiple Misicuni se ha convertido en la esperanza de los cochabambinos para dotarse de agua. A pesar de ello, está inconcluso. El presidente de la empresa, Jorge Alvarado, aseguró que la presa de 120 metros de altura tiene un 60 por ciento de avance y será concluida en diciembre de 2015. A inicios de 2016 comenzará a acumular agua para entrar en operación. Señaló que resta por concluir la cara de concreto, el vertedero, las inyecciones de plinto y el túnel de desvío.
Por su parte, el asesor de la Gestión y Desarrollo de la Región Metropolitana, Omar Fernández, aseguró que la crisis del agua golpeó con fuerza a los municipios de alta vocación productiva.
RESULTADOS DE DIAGNÓSTICO SE MANTIENEN
Mucha del agua que se consume no es potable
En 30 años, los diagnósticos que realiza el Centro de Aguas de Saneamiento Ambiental (Caasa) se repiten. Los mismos muestran que la calidad del agua aún no es potable porque persisten los problemas de salinidad, la presencia de materia orgánica, la concentración elevada de calcio dureza y la contaminación microbiológica por bacterias, informó la directora de Caasa, Ana María Romero.
Asimismo, Romero explicó que los contaminantes del agua tienden a aumentar por los procesos de industrialización, el uso de agroquímicos y de substancias químicas.
“Las políticas gubernamentales y proyectos tienden a priorizar la cantidad de agua, pero no la mejora de su calidad”, añadió. Resaltó la importancia de generar planes de seguridad del uso, distribución, rehusó y descarte final de las aguas en función al desarrollo y cuidado de los ecosistemas.
El investigador de la fundación Swisscontact, Juan Cabrera, dijo que las Olpes potabilizan el agua a través de filtros. Entretanto, otras echan cloro directamente al pozo. En Quillacollo, la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado distribuye el agua sin tratar. “Me atrevo a decir que el 80 por ciento de agua que se consume en Cochabamba es de mala calidad”, aseveró.
OPINAN LOS ACTORES
BERTHA ENCINAS, VECINA USHPA USHPA
“Vivo hace 23 años acá, no tengo agua”
Cada mes cargo agua a mi tanque y turriles del carro cisterna. Eso me cuesta 190 bolivianos. No tengo red de agua. Siempre nos dicen que va a venir el agua pero nunca llega, ni el alcantarillado. Vivo acá hace 23 años y no tengo red de agua potable. Cada día, el cisterna viene para repartir agua en turriles (…) La gente se agarra hasta medio turrilcito. Qué van hacer, si no tienen plata de dónde van a sacar (…) Nos dicen que el agua es garantizada, no tenemos otra alternativa.
DEYSI TORRICO, VECINA USHPA USHPA
“Agua de cisterna viene con bichos”
El turril cuesta seis bolivianos, antes costaba cinco, pero cuando compramos agua viene con bichos. Como tengo hijos pequeños tengo que hacer hervir más. A los chicos a veces les da diarrea, a veces vomitan con eso o sarnitas a los pequeños más que todo. Yo compro todos los días, tengo un tanque de cuatros turriles y me dura un mes para nueve personas. Ahorro agua: con el agua de lluvia lavo la ropa (…) Sufrimos de agua. Nos dicen que va a llegar agua pero no pasa nunca.
VALENTIN ACUÑA, AGUATERO
“El precio varía por la distancia”
Turrileamos los cisternas, en la mañana por ejemplo el turril cuesta 6 bolivianos. Más arriba es a ocho o siete (…) La gente nos pide mínimo un turril y hasta siete agarran. El precio del agua varía de acuerdo a la distancia. Puede llegar a 200 bolivianos o más quizás (13 mil litros). De acuerdo al sector y cuan accidentado está. Si es feíto, otro precio es. La zona sud es la que requiere más. Hay OTB que tienen proyectos de agua, reciben en su tanque y luego las distribuyen, pero el grueso de la población accede al cisterna.
JUAN CABRERA, SWISSCONTACT
“El 78 % de agua proviene de Olpes”
El 78 por ciento del agua que se consume en Cochabamba metropolitana, me animo a decir, es de Olpes y un 80 por ciento es agua no potable. Hay un gran problema porque la gente en general no conoce la diferencia entre agua potable y no potable. Se sabe que la potabilización es un proceso físico que permite dar condiciones de consumo al agua (…) En estas aguas se ha encontrado plomo y heces fecales. Además, la zona norte, sur, Quillacollo, Sacaba, Tiquipaya, Vinto, Sipe Sipe tienen alcantarillado malísimo.
Saturday, April 11, 2015
Científico ve “muy difícil” suministro de agua potable
El científico nicaragüense Pedro José Álvarez, quien trabaja en la Rice University de Houston (Texas, EEUU), dedicó la mayor parte de su vida a desarrollar métodos para proveer agua de forma económica y eficiente y estima que el objetivo de suministrar agua potable para las viviendas es cada vez más difícil.
El ganador del Premio Clarke, otorgado por el Instituto Nacional de Investigación del Agua de EEUU por sus aportes en el campo de la nanotecnología, considera que el abastecimiento de agua a la humanidad es cada vez más difícil de lograr por el incremento poblacional y la frecuente contaminación del medio ambiente.
"La realidad es que el cambio climático amenaza con exacerbar la escasez del agua y al mismo tiempo existen conflictos por sus diferentes usos, porque necesitas agua para producir alimentos”, destacó Álvarez, quien es decano de la Facultad de Ingeniería Civil y Ambiental de la Rice University de Houston.
El científico puso como ejemplos el hecho de que para producir "un kilogramo de carne necesitas 15.000 barriles de agua”, o que en la extracción de minerales hagan falta 10 barriles del líquido elemento para producir uno de petróleo.
"El agua es el elemento vital para la supervivencia del hombre, pero también para la paz mundial y evitar conflictos serios en un futuro”, agregó el científico, fundador de la Academia de Ciencias de Nicaragua.
Para Álvarez, existe en nuestra sociedad un desajuste en la manera en que se administra el precio del agua, como la embotellada a precios irrisorios comparada con la que se usa para fines recreativos.
Convencido de que el líquido elemento debería ser un derecho humano y, por ende gratuito, el nicaragüense ha dedicado su vida profesional a la purificación del agua con el uso de la nanotecnología; que es la manipulación de átomos y moléculas a escala muy pequeña.
A ese nivel, sostiene Álvarez, los materiales se comportan muy diferentes y algunas de sus propiedades cambian, como el carbono o el dióxido de titanio, que se usa como colorante de la comida. Esos y otros materiales a escala nano permiten desarrollar absorbentes superiores que ayudan a remover en el agua contaminantes como arsénicos, en un proceso mucho más fácil.
"Entonces, la nanotecnología desarrolla materiales foto catalíticos que al exponerse a la luz solar producen radicales libres que eliminan bacterias y virus”, acotó el científico. Álvarez recibió, además, un premio otorgado por la Academia de Ingenieros y Científicos Ambientalistas.
El ganador del Premio Clarke, otorgado por el Instituto Nacional de Investigación del Agua de EEUU por sus aportes en el campo de la nanotecnología, considera que el abastecimiento de agua a la humanidad es cada vez más difícil de lograr por el incremento poblacional y la frecuente contaminación del medio ambiente.
"La realidad es que el cambio climático amenaza con exacerbar la escasez del agua y al mismo tiempo existen conflictos por sus diferentes usos, porque necesitas agua para producir alimentos”, destacó Álvarez, quien es decano de la Facultad de Ingeniería Civil y Ambiental de la Rice University de Houston.
El científico puso como ejemplos el hecho de que para producir "un kilogramo de carne necesitas 15.000 barriles de agua”, o que en la extracción de minerales hagan falta 10 barriles del líquido elemento para producir uno de petróleo.
"El agua es el elemento vital para la supervivencia del hombre, pero también para la paz mundial y evitar conflictos serios en un futuro”, agregó el científico, fundador de la Academia de Ciencias de Nicaragua.
Para Álvarez, existe en nuestra sociedad un desajuste en la manera en que se administra el precio del agua, como la embotellada a precios irrisorios comparada con la que se usa para fines recreativos.
Convencido de que el líquido elemento debería ser un derecho humano y, por ende gratuito, el nicaragüense ha dedicado su vida profesional a la purificación del agua con el uso de la nanotecnología; que es la manipulación de átomos y moléculas a escala muy pequeña.
A ese nivel, sostiene Álvarez, los materiales se comportan muy diferentes y algunas de sus propiedades cambian, como el carbono o el dióxido de titanio, que se usa como colorante de la comida. Esos y otros materiales a escala nano permiten desarrollar absorbentes superiores que ayudan a remover en el agua contaminantes como arsénicos, en un proceso mucho más fácil.
"Entonces, la nanotecnología desarrolla materiales foto catalíticos que al exponerse a la luz solar producen radicales libres que eliminan bacterias y virus”, acotó el científico. Álvarez recibió, además, un premio otorgado por la Academia de Ingenieros y Científicos Ambientalistas.
“Cochabamba siempre fue sensible al agua”
“Cochabamba siempre ha sido sensible al tema del agua”, recordó el actual contralor Gabriel Herbas al referirse a los sucesos de la Guerra del Agua, en abril de 2000.
Añadió que era uno de los que se hizo cargo de los informes económicos.
En un acto, realizado ayer en la Gobernació, fueron reconocidos Herbas, Gonzalo Maldonado, que fue uno de los técnicos analistas del proceso de privatización, el economista Samuel Soria, entre otros.
Asimismo, alrededor de 25 personas y más de una centena de organizaciones entre regantes, cooperativas y otras.
La representativa frase de “El agua es nuestra ¡¡carajo!!” escrita en un pasacalle, una gigantografía con una foto de los principales actores y la historia en fotografías fueron el marco del escenario en la Gobernación.
Herbas se remontó a 1992, cuando ya había conflictos por pozos en los valles, hasta llegar a 1999, cuando entre abril y junio, se comenzaba la discusión sobre la licitación a la que solo se presentó la transnacional Aguas del Tunari sin ni siquiera cumplir las bases de la contratación, explicó.
COORDINADORA La actual autoridad de la Contraloría y otros protagonistas de 2000 recordaron a la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, las jornadas de conflicto en enero de 2000, la consulta popular del 26 de marzo y el apoyo de los sectores para papeletas y ánforas, la Segunda Batalla y la Batalla Final, que se desarrolló del 4 al 10 de abril.
Francisca Gonzales recordó que fue juez de agua en su sector y que la unión fue importante.
Herbas dijo que la privatización de un recurso hídrico, los efectos ambientales y el incremento de tarifas, fueron las causas que llevaron a los cochabambinos a participar activamente en la Guerra del Agua.
Añadió que era uno de los que se hizo cargo de los informes económicos.
En un acto, realizado ayer en la Gobernació, fueron reconocidos Herbas, Gonzalo Maldonado, que fue uno de los técnicos analistas del proceso de privatización, el economista Samuel Soria, entre otros.
Asimismo, alrededor de 25 personas y más de una centena de organizaciones entre regantes, cooperativas y otras.
La representativa frase de “El agua es nuestra ¡¡carajo!!” escrita en un pasacalle, una gigantografía con una foto de los principales actores y la historia en fotografías fueron el marco del escenario en la Gobernación.
Herbas se remontó a 1992, cuando ya había conflictos por pozos en los valles, hasta llegar a 1999, cuando entre abril y junio, se comenzaba la discusión sobre la licitación a la que solo se presentó la transnacional Aguas del Tunari sin ni siquiera cumplir las bases de la contratación, explicó.
COORDINADORA La actual autoridad de la Contraloría y otros protagonistas de 2000 recordaron a la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, las jornadas de conflicto en enero de 2000, la consulta popular del 26 de marzo y el apoyo de los sectores para papeletas y ánforas, la Segunda Batalla y la Batalla Final, que se desarrolló del 4 al 10 de abril.
Francisca Gonzales recordó que fue juez de agua en su sector y que la unión fue importante.
Herbas dijo que la privatización de un recurso hídrico, los efectos ambientales y el incremento de tarifas, fueron las causas que llevaron a los cochabambinos a participar activamente en la Guerra del Agua.
La Guerra del Agua dejó tres enseñanzas para los bolivianos
El presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, afirmó que la Guerra del Agua, acaecida en el año 2000, deja tres enseñanzas para los bolivianos, en conferencia de prensa en Palacio de Gobierno.
Detalló que los recursos fundamentales de una nación son bienes comunes, que la democracia verdadera y viva es la combinación entre participación electoral y movilización social, y la importancia de la recuperación que hace el Estado de lo que le pertenecía.
“La Guerra del Agua es el inicio de la recuperación y reconstrucción de los bienes comunes, de lo que nos pertenece a todos y de lo que no puede estar en manos privadas, ni extranjeras ni bolivianas, se comenzó con el agua, con la tierra, luego, con el gas, con el petróleo, con la electricidad y con los servicios básicos”, explicó.
La segunda enseñanza es la garantía de que la democracia no se convierta en un fósil, “la participación continua de la población en la toma de decisiones es la garantía de una verdadera democracia y es una de las más fuertes del mundo. Bolivia inauguró ese proceso democrático a partir de abril de 2000”, agregó.
Asimismo, indicó que la recuperación de parte del Estado de lo que le pertenece, permite y asegura una justa distribución de la riqueza, “lo común, la gestión de lo común, por parte del Estado garantiza la igualdad social, el bienestar económico de una sociedad y su soberanía económica que es el pilar de la soberanía política y cultural”, complementó.
La autoridad nacional rememoró los hechos que derivaron en la Guerra del Agua, desde la privatización del servicio de suministro de agua en Cochabamba, en manos de la empresa Aguas del Tunari, entre cuyos accionistas estaban Samuel Doria Medina y Petricevic, como socios de la empresa norteamericana Bechtel, la transnacional a la que se le había vendido la dotación de agua potable, esto sucedió en septiembre de 1999.
“Acompañaban esta privatización el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. El banco Mundial había prestado, en años anteriores, cerca de 77 millones de dólares para promover la privatización de los recursos públicos y el BID había aprobado, en el año 1986, 86 millones de dólares para promover la participación privada en distintas áreas”, dijo.
En enero de 2000 el pueblo cochabambino convocó a una movilización y emergió la Coordinadora del Agua, compuesta por regantes, campesinos, trabajadores, fabriles, productores de hoja de coca, vecinos y estudiantes para defender el elemento vital cuyo costo había sido elevado hasta en un 200 %.
“Salieron a las calles, hubo más de 200 detenidos, más de 70 heridos en una primera escaramuza”, dijo García Linera. Pero, el gobierno de Hugo Banzer Suárez no cedió y mantuvo su decisión de dejar a Aguas del Tunari como propietaria del agua.
Luego, se llevó a cabo una consulta a la población en la que se les preguntaba que se iba a hacer con el agua en Cochabamba y más de 70 mil personas respondieron que se tenía que recuperarla.
Así, la Coordinadora del Agua convocó a otra movilización, el 4 de abril, “lo que se denominó la batalla final”, dijo, y se dio la toma de la ciudad de Cochabamba, también, hubo paro de actividades y bloqueo de caminos.
“Entre el 4 y el 10 de abril se sucedieron un conjunto de acciones colectivas que van a cambiar la historia de Bolivia. El 6 de abril, en reuniones entre el gobierno y la Coordinadora del Agua, un ministro, el de Educación, declara que es imposible negociar con ‘salvajes en la puerta’ porque habían trabajadores, habían regantes participando, esperando en la puerta el resultado de la negociación”, recordó la autoridad.
El 7 de abril, el gobierno, que había mandado refuerzos policiales y militares contra las movilizaciones, decretó estado de sitio y apresamiento de los principales dirigentes de la Coordinadora del Agua.
El 8 de abril, Banzer instruyó el uso de armas de fuego y se registró la primera muerte, “el joven Daza fue baleado en el rostro cuando el pueblo estaba movilizado alrededor de la plaza”, complementó la autoridad, y se produjeron más de 40 heridos de bala.
Entre el 9 y 10 de abril los jóvenes de Cochabamba del campo y de la ciudad tomaron la plaza y se conformó los llamados Guerreros del Agua, “eran los jóvenes defensores de un patrimonio colectivo”, añadió García Linera.
Se presentaron tres días de autogobernación, un gobierno “fundado en el cabildo, en la asamblea y en la deliberación popular, custodiados por sus Guerreros del Agua, que salen en defensa de los bienes públicos”, agregó.
El 10 de abril, el presidente Banzer retrocedió y anuló el contrato con la empresa norteamericana Bechtel, la empresa Soboce de Doria Medina y la empresa Petricevic y abrogó la Ley del agua.
“Estos sucesos marcan el fin de una época, de los 15 años del neoliberalismo, de privatización, de entreguismo y de sumisión a organismos internacionales y se inicia una ola de protestas; movilización aymara, en 2001; Guerra del Gas, en 2003, y victoria popular el año 2005, junto al presidente Evo y se comienza un proceso de creciente recuperación de los bienes comunes, gobierno indígena y de gobierno popular”, enfatizó.
Detalló que los recursos fundamentales de una nación son bienes comunes, que la democracia verdadera y viva es la combinación entre participación electoral y movilización social, y la importancia de la recuperación que hace el Estado de lo que le pertenecía.
“La Guerra del Agua es el inicio de la recuperación y reconstrucción de los bienes comunes, de lo que nos pertenece a todos y de lo que no puede estar en manos privadas, ni extranjeras ni bolivianas, se comenzó con el agua, con la tierra, luego, con el gas, con el petróleo, con la electricidad y con los servicios básicos”, explicó.
La segunda enseñanza es la garantía de que la democracia no se convierta en un fósil, “la participación continua de la población en la toma de decisiones es la garantía de una verdadera democracia y es una de las más fuertes del mundo. Bolivia inauguró ese proceso democrático a partir de abril de 2000”, agregó.
Asimismo, indicó que la recuperación de parte del Estado de lo que le pertenece, permite y asegura una justa distribución de la riqueza, “lo común, la gestión de lo común, por parte del Estado garantiza la igualdad social, el bienestar económico de una sociedad y su soberanía económica que es el pilar de la soberanía política y cultural”, complementó.
La autoridad nacional rememoró los hechos que derivaron en la Guerra del Agua, desde la privatización del servicio de suministro de agua en Cochabamba, en manos de la empresa Aguas del Tunari, entre cuyos accionistas estaban Samuel Doria Medina y Petricevic, como socios de la empresa norteamericana Bechtel, la transnacional a la que se le había vendido la dotación de agua potable, esto sucedió en septiembre de 1999.
“Acompañaban esta privatización el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. El banco Mundial había prestado, en años anteriores, cerca de 77 millones de dólares para promover la privatización de los recursos públicos y el BID había aprobado, en el año 1986, 86 millones de dólares para promover la participación privada en distintas áreas”, dijo.
En enero de 2000 el pueblo cochabambino convocó a una movilización y emergió la Coordinadora del Agua, compuesta por regantes, campesinos, trabajadores, fabriles, productores de hoja de coca, vecinos y estudiantes para defender el elemento vital cuyo costo había sido elevado hasta en un 200 %.
“Salieron a las calles, hubo más de 200 detenidos, más de 70 heridos en una primera escaramuza”, dijo García Linera. Pero, el gobierno de Hugo Banzer Suárez no cedió y mantuvo su decisión de dejar a Aguas del Tunari como propietaria del agua.
Luego, se llevó a cabo una consulta a la población en la que se les preguntaba que se iba a hacer con el agua en Cochabamba y más de 70 mil personas respondieron que se tenía que recuperarla.
Así, la Coordinadora del Agua convocó a otra movilización, el 4 de abril, “lo que se denominó la batalla final”, dijo, y se dio la toma de la ciudad de Cochabamba, también, hubo paro de actividades y bloqueo de caminos.
“Entre el 4 y el 10 de abril se sucedieron un conjunto de acciones colectivas que van a cambiar la historia de Bolivia. El 6 de abril, en reuniones entre el gobierno y la Coordinadora del Agua, un ministro, el de Educación, declara que es imposible negociar con ‘salvajes en la puerta’ porque habían trabajadores, habían regantes participando, esperando en la puerta el resultado de la negociación”, recordó la autoridad.
El 7 de abril, el gobierno, que había mandado refuerzos policiales y militares contra las movilizaciones, decretó estado de sitio y apresamiento de los principales dirigentes de la Coordinadora del Agua.
El 8 de abril, Banzer instruyó el uso de armas de fuego y se registró la primera muerte, “el joven Daza fue baleado en el rostro cuando el pueblo estaba movilizado alrededor de la plaza”, complementó la autoridad, y se produjeron más de 40 heridos de bala.
Entre el 9 y 10 de abril los jóvenes de Cochabamba del campo y de la ciudad tomaron la plaza y se conformó los llamados Guerreros del Agua, “eran los jóvenes defensores de un patrimonio colectivo”, añadió García Linera.
Se presentaron tres días de autogobernación, un gobierno “fundado en el cabildo, en la asamblea y en la deliberación popular, custodiados por sus Guerreros del Agua, que salen en defensa de los bienes públicos”, agregó.
El 10 de abril, el presidente Banzer retrocedió y anuló el contrato con la empresa norteamericana Bechtel, la empresa Soboce de Doria Medina y la empresa Petricevic y abrogó la Ley del agua.
“Estos sucesos marcan el fin de una época, de los 15 años del neoliberalismo, de privatización, de entreguismo y de sumisión a organismos internacionales y se inicia una ola de protestas; movilización aymara, en 2001; Guerra del Gas, en 2003, y victoria popular el año 2005, junto al presidente Evo y se comienza un proceso de creciente recuperación de los bienes comunes, gobierno indígena y de gobierno popular”, enfatizó.
Falta de agua obliga a emigrar a familias de Tomayapo y Paicho
Las familias campesinas de los cantones de Tomayapo y Paicho en el municipio de El Puente, segunda sección de la provincia Méndez cada año se ven obligadas a emigrar a la ciudad de Tarija, a la República Argentina y al interior del país debido a la falta de agua para la producción y las malas condiciones de vida que hay en estas dos zonas productoras de durazno, uva, hortalizas.
De hecho, Paicho y Tomayapo son las dos zonas productoras de durazno más importantes de la región y desde hace más diez de años demandan a las autoridades departamentales y provinciales la construcción de las represas de Leoncitos en Paicho y de Inventario en la zona de Tomayapo; esto para fortalecer el tema productivo, evitar la migración y el cierre de las escuelas rurales por falta de estudiantes.
El ex presidente del consejo de autoridades del valle central del municipio El Puente, Nicasio Valdez, informó que las autoridades de la Gobernación y la Subgobernación desde hace más de 5 años anuncian la ejecución de dos represas dentro la zona; sin embargo, lamentó que los proyectos sigan en papeles y buenos discursos de las autoridades.
“En el municipio de El Puente, dentro los cantones de Paicho y Tomayapo que son zonas productivas, lamentablemente las autoridades año tras año hablan sobre el riego, programas de agua, represas de Leoncitos y del Inventario, pero hechos concretos no existen, ya estamos cansados como familias campesinas de tanta promesa y acuerdos”, dijo el dirigente campesino.
El ex dirigente del valle central de Tomayapo, Saúl Bueno, quien además es asambleísta electo por el Movimiento Al Socialismo (MAS) en la provincia, dijo que pasaron más de 4 años desde que el gobernador interino Lino Condori comprometió a las familias campesinas de Tomayapo y Paicho la ejecución de las represas. Pero la intención de la autoridad departamental sólo quedo en anuncios.
“Es lamentable hablar de los proyectos de represas en nuestras zonas, los acuerdos y compromisos de la Gobernación queden sólo en discursos de consuelo para nuestra gente, nosotros como vecinos sufrimos cada año la sequía, pérdida de la producción y la migración constante de nuestra gente a las ciudades; porque sin agua no se puede cultivar ni criar ganado y esto ya es preocupante, vamos a trabajar con las nuevas autoridades para solucionar esta demanda”, dijo.
La falta de agua para la producción y el consumo humano dentro la segunda sección de Méndez, principalmente en los cantones de Paicho, Tomayapo y Curqui, no afecta sólo a la producción agrícola y ganadería menor, sino que también está obligando al cierre definitivo de escuelitas rurales por falta de estudiantes.
Ante este panorama, el ex ejecutivo de la central provincial de El Puente y alcalde electo, Hugo Girón dijo que la dejadez de las ex autoridades no se logró concretar varios proyectos de agua dentro la provincia, por lo que esperan asumir el cargo de autoridades oficialmente para retomar estos proyectos y concretarlos de una vez por todas.
“Nuestras autoridades departamentales, tanto de la Gobernación como Asamblea y el Ejecutivo Seccional hemos visto una dejadez en estos proyectos, la verdad estábamos muy contentos de que nuestro gobernador Lino Condori iba a concretar estas obras, sin embargo se dedicaron a otras cosas políticas, menos a resolver las demandas del sector campesino”, refirió.
El cantón de Paicho cuenta en estos momentos con una poblacion de 600 habitantes distribuidos en 12 comunidades, la mayoría con una edad promedio de 45 a 70 años, que viven de la producción de durazno, pelón, nuez, uva, hortalizas y la crianza de ganado caprino y porcino en pequeña proporción.
Entre tanto la zona de Tomayapo, actualmente está habitada por unas 300 familias distribuidas en nueve comunidades rurales, con un promedio de edad de 40 a 70 años.La mayoría de ellas, dedicadas a lo largo del año a la producción de durazno y pelón; así como también de uva, producción de hortalizas y el pastoreo de ganado caprino y porcino en reducida proporción.
Desde el año 2.000 estos dos cantones dentro la provincia Méndez, sufrieron un abandono por parte de las familias campesinas que decidieron emigrar a la ciudad de Tarija, interior del país y la república Argentina, en busca de mejores condiciones de vida. Esta situación obligó el cierre de unidades educativas, núcleos escolares, centros de salud y se dejó en abandono miles de hectáreas de tierras sin cultivar por falta de agua.
El País eN in intentó en reiteradas ocasiones comunicarse con el actual ejecutivo seccional de El Puente, sin embargo éste no contestó su celular.
Las represas que quedaron en promesa
La construcción de la represa de Inventario, debía estar ubicada en la comunidad de Obispo, a la cabecera del río Tomayapo. La misma requiere una inversión aproximada de 9 millones de bolivianos y tendría una capacidad de riego para nueve comunidades y más de 1.000 hectáreas de producción agrícola.
En el caso del cantón de Paicho, la represa de Leoncitos requiere una inversión de casi un millón de bolivianos para beneficiar con riego a 12 comunidades y cerca de 1.000 hectáreas de producción agrícola dentro la zona. Ambos proyectos se anunciaron para su licitación en al año 2013; sin embargo hasta la fecha los proyectos siguen paralizados y sin recursos económicos.
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